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Me han robado, sé quién lo ha hecho y nadie va a hacer nada

PixFans

Date 3rd Mar 2018   Comments No Comments »

Me han robado el ordenador, bastante dinero y otros objetos por un valor superior a 3000€, además de dos meses de trabajo que, por culpa de una actualización del sistema, no se me sincronizaron en la nube. Y sé quién lo ha hecho. Lo sé porque tengo un vídeo en el que sale del albergue con mi mochila. Sé cómo se llama, qué día nació, el nombre de sus padres, la dirección en la que vive, tengo enlaces a sus redes sociales, la localización de mi portátil en su casa, etc. Él, como yo, es europeo, pero la policía ya me ha confirmado que no va a hacer absolutamente nada al respecto, a pesar de darle todo lo que necesitarían.

El ladrón se llama ONUŢU ILIE CĂTĂLIN, es hijo de Silviu y Elena. Nació el 13/01/1985 en Vaslui y está domiciliado en Iaşi (Rumanía), en la calle Ciurchi street, no. 119-B bloque D-3, et. 4, apt. 4.

Esta información la encontré buscando por el nombre con el que se registró en el albergue y que además, coincide con las localizaciones posteriores de mi portátil. Además tiene antecedentes penales, como se puede ver en esta página rumana (probablemente para entenderla tendrás que decirle a tu navegador que te la traduzca).

He decidido contar esta historia en el blog porque es indignante. Tengo la sensación de que somos europeos pero sólo para ciertas cosas. Entiendo que la policía no pueda perder el tiempo en robos menores o destinar recursos a investigar todo lo que le llega, pero en este caso en concreto no hay duda, está todo claro. Tengo fotos de mi mochila antes del incidente, hay un vídeo en el que este ladrón sale del albergue con mi mochila, ha hecho check-in en el con su carnet de conducir, las localizaciones posteriores del portátil coinciden con su dirección postal…

El ladrón haciendo check-out con mi mochila y el carné de conducir con el que se registró en el hostel.

Me ha robado en objetos unos 3000€ y además dos meses de trabajo y el perjuicio causado por el robo. Y la policía me ha dicho que no va a hacer absolutamente nada. ¿Para qué sirve entonces la Interpol? ¿No sería tan sencillo como mandar un escrito a la Interpol y que ésta dé parte a la policía rumana y detengan a este ladrón en su casa? Hay una comisaría rumana a 5 minutos andando de dónde vive.

Según parece, la policía no da parte a la Interpol por cantidades inferiores a 5000€ aunque dispongan de todas las pruebas. Entonces… ¿de qué nos sirve a los ciudadanos? Para mi el portátil es mi instrumento de trabajo y 3000€ una cantidad muy, pero que muy, significativa. A punto he estado de tener que volverme de Irlanda sin un duro. Y eso, sin valorar los dos meses de trabajo que he dedicado a crear algunas aplicaciones mientras buscaba trabajo. El software también vale dinero y creo que debería de ser valorado y tenido en cuenta en este caso.

Me parece increíble que un europeo pueda robar en otro país de la Unión y que nadie vaya a mover un dedo. ¿Para qué pagamos impuestos? ¿Para qué somos Europeos entonces? ¿No nos importa que un delincuente pueda seguir haciendo lo que le da la gana por Europa?

La historia del robo

La aventura irlandesa

Dublín, una ciudad genial para pasar un fin de semana pero muy cara para vivir.

Comenzaré a contar esta historia por el principio. Hace unos meses decidí venirme a Irlanda a buscar trabajo como informático. Traduje mi currículum al inglés, actualicé mi portfolio, organicé algunas citas con los recruiters, envasé dos kilos de embutido al vacío y me compré un billete de ida a Dublín.
Trabajaba de profesor de informática en Galicia, pero quería probar qué tal sería eso de salir de la zona de confort y, de paso, aprender inglés bien de una vez por todas. Quería vivir nuevas aventuras, aunque no todas iban a ser buenas…

Llegué a Dublín y residí durante dos meses en un hostel (albergue). Era la forma más económica de vivir mientras encontraba un piso o una habitación. Alguien me dijo que en Dublín es más complicado conseguir vivienda que trabajo. Me pareció exagerado, pero ahora puedo asegurar que realmente es así. El alquiler de un estudio de una habitación y cocina-salón puede rondar los 1500€ y, aunque estuviese dispuesto a pagarlos, puede que el “landlord” (propietario) decida alquilárselo a otra persona. Hay que presentar la nómina, recomendaciones de otros landlores previos, pasar una entrevista personal, etc. Así que estuve viviendo en un albergue de grandes habitaciones llenas de literas repletas de gente que viene y se va. Es interesante. Conoces gente de muchos lugares del mundo y siempre hay alguien con quien tomar una pinta. Aún creo que el albergue es una buena opción para el inicio y que lo que me ocurrió, es simplemente producto de la mala suerte.

Las taquillas de este hostel eran cajas metálicas que se guardaban debajo de la litera. Yo siempre ponía mis pertenencias dentro y la cerraba con una cadena y un candado.

Los hostels disponen de taquillas, donde los residentes pueden guardar sus pertenencias mas valiosas bajo llave: pasaporte, dinero, el portátil o el jamón ibérico… ¡Como para no guardarlo! Aquí la comida es un poco rara. Productos frescos como el pan, la leche o la carne están muy ricos, pero aún no he encontrado un restaurante donde se pueda comer bien a un precio razonable.

Un compañero irlandés me dijo que ellos no le dan tanta importancia como nosotros a la gastronomía y que le parecía bien que vinieran extranjeros a montar restaurantes y así poder probar la cocina del mundo. Yo creo que nosotros tenemos otra forma de pensar. A mi me dió pena que abrieran un Burguer King o un Kebab en Santiago de Compostela. Nunca pensé que esos sitios podrían funcionar, pero pasan los años y ahí siguen.

Tomando unas pintas con amigos del hostel: un portugués, un búlgaro y una francesa. Los pubs en Irlanda son muy chulos, pero todos se parecen y al final siempre te acabas tomando lo mismo: una cerveza. Prefiero los bares españoles que ponen tapas. Eso sí, la música en directo que hay a veces es genial.

Un plato de comida en un restaurante irlandés cuesta unos 15-20€ sin bebida. Si le añades una pinta 21-26€. Y si son dos platos, 25-30€ más lo que bebas y sin postre. Aún sigo pensando en euros de España y en lo que puedo comer y beber en Galicia por ese dinero…

El robo en el hostel

Volviendo al tema y, como ya dije, en los hostels vas conociendo a gente muy distinta de distintos países. No es raro que te acabes juntando con un portugués, un italiano, una francesa y un búlgaro y te vayas con ellos a tomar una pinta. Por eso no me llamó la atención tras mes y medio viviendo en el albergue que un chico que decía ser danés se presentase y me dijese si quería salir con él de fiesta la noche en la que sucedió el robo.

Yo en ese momento me encontraba tirado en la cama programando con mi ordenador y creo que en ese momento le echó el ojo. Mientras buscaba trabajo aprovechaba para hacer videotutoriales y para programar videojuegos que pudiese añadir a mi portfolio. Así que cuando me propuso salir le dije que no podía, que estaba a punto de acabar un juego y que quería publicarlo en la App Store. Él me insistió varias veces, pero no me convenció. Menos mal, a saber qué me podría haber pasado.

Al Guns & Riders para iOS sólo le faltaban unos últimos retoques. Ese cartel de Wanted no me convencía.

Me fui a dormir a las 2 de la mañana. Casi tenía el juego listo. Me faltaba integrar las puntuaciones con el Game Center de Apple y añadir un huevo de pascua a la pantalla de créditos, para desactivar la publicidad del juego sin tener que pasar por caja.

Llegué a la habitación y guardé mi mochila bajo llave en una caja metálica que hacía de taquilla y que se encontraba debajo de la litera en la que dormía. Le pasé una cadena con un candado para que no se pudiera abrir y jugué al ajedrez en cama hasta que se me cerraron los ojos. También estaba en la habitación el chico que quería salir de fiesta, con el móvil. Le di las buenas noches y me dormí, para despertarme al cabo de 15 minutos cuando entraron en manada un grupo de chicos españoles que volvían de fiesta. Estaban borrachos y hacían bastante ruido.

Foto de la habitación donde dormía. El ladrón dormía en la litera de arriba que se ve a través de la puerta. Desde ahí vio que andaba programando tirado en la cama con el portátil.

Los españoles fuera de España se distinguen desde lejos y son más ruidosos. Es algo que me ha llamado la atención aquí. Pero bueno, los italianos son menos discretos todavía.

Volví a cerrar los ojos y dormí. Escuché un ruido metálico, pero estaba adormecido y pensé que sería alguno de los españoles que, yendo al baño, había tropezado con la caja metálica donde guardaba las cosas. La caja estaba cerrada con cadena y candado, así que no le di importancia. Era una situación que ya me había sucedido otras noches y algo a lo que ya estaba acostumbrado al compartir habitación con tanta gente.

Me levanté a la mañana siguiente y me fui a desayunar. Cuando volví a la habitación, cerca de las 9:30 descubrí que la caja metálica estaba abierta y que no estaba ni mi mochila, ni mi candado. No me lo podía creer. Siempre había tenido cuidado a la hora de guardar mis cosas. Incluso a veces, me sentía incómodo al entrar tarde en la habitación y hacer algo de ruido mientras los compañeros de cuarto dormían para poder asegurar bien mis pertenencias.

La Garda (la policía irlandesa)

Bajé a la recepción del hostel para decirles que alguien me había robado. El hostel disponía de cámaras de seguridad y, repasando las imágenes, se podía ver como a las 4:15 de la madrugada, el chico danés se iba con mi mochila El chico en realidad no era danés, era rumano. Había llegado el día anterior a la tarde y había pagado en efectivo.

Llamé a la comisaría de la Garda (la policía irlandesa) a las 10 de la mañana para informarles del robo. Me dijeron que enviaban una patrulla que no vino, así que a las 11:30 llamé otra vez cansado de esperar. La misma historia. A la 1 de la tarde volví a llamar otra vez y me dijeron que no les constaba que hubiese llamado, que venían ahora. Llamé por última vez a las 3 de la tarde y finalmente aparecieron a las 4, justo cuando cansado de esperar había decidido hacerme unos macarrones para comer algo e ir andando a la comisaría.

En ese momento yo aún guardaba alguna esperanza de recuperar mi mochila. Pensaba que la policía podría ver si el ladrón se había registrado en algún otro alojamiento o si tenía algún vuelo reservado y, poniéndolo en búsqueda y captura, ser interceptado en el aeropuerto.

Los policías entraron en la recepción del hotel y me preguntaron cómo había sido todo. Uno de ellos tomó notas en una pequeña libreta y luego, rompió un pedazo de la hoja en la que había apuntado todo y me dió su número de teléfono, para que lo llamase si tenía más información.

La mochila

En mi mochila tenía todo lo de valor. Menos mal que puse el pasaporte y una tarjeta de crédito en otra maleta por si acaso.

En mi mochila tenía:

  • Un Macbook Pro de 15″ que costaba unos 2350€, con el código fuente de proyectos en los que había estado trabajando durante 2 meses y que, por culpa de una actualización de Mac OS X, se me habían dejado de sincronizar con Dropbox. No me enteré hasta unos días más tarde de que además de objetos valiosos había perdido dos meses de trabajo…
  • Una libreta donde iba apuntando todas las ideas que se me iban ocurriendo y que me llevaba acompañando durante muchos años. La libreta era una Moleskine (12€) y tenía un bolsillo interior donde guardaba dinero en efectivo.
  • Unos 300€ en billetes guardados en el interior de la libreta.
  • Un mando 8bitdo para jugar a emuladores (40€).
  • Un móvil Lenovo K3 Note (100€) con mi tarjeta SIM española (5€).
  • Una cartera de cuero que me había regalado mi madre, con unos 100€ en dinero, mi DNI (20€), mis tarjetas de crédito, etc.
  • Una mochila de 30€ comprada en Amazon.
  • Una batería de móvil de 20€.

En total, unos 3000€ en dinero y objetos, además de mi trabajo. Menos mal que tenía otra tarjeta de crédito en otra maleta, además de mi pasaporte. Y también algo de dinero en otros lugares.

Las localizaciones del portátil

Al día siguiente del robo me llegó un aviso de iCloud. Mi portátil se había conectado a Internet cerca de una estación de tren de Bucarest.

El portátil se conecta desde la estación de tren de Bucarest.

Unas horas más tarde me llegó otra notificación de conexión desde Iasi, una localidad Rumana cercana a Moldavia. La localización coincide con la dirección postal de ONUŢU ILIE CĂTĂLIN.

ONUŢU ILIE CĂTĂLIN se conecta con mi ordenador desde su casa

Los paseos hasta la comisaría

Llamé al número que el garda me había dado en el recorte de papel para aportar estos nuevos detalles a la denuncia, pero el número no existía, así que fui andando a la comisaría.

La comisaría de policía se caía a pedazos. Las paredes estaban mal pintadas, las puertas eran viejas y chirriaban y el mobiliario era limitado, básico y muy antiguo. Entrar allí era lo más parecido a realizar un viaje en el tiempo a 1960.

Tras un montrador parecido al de los conventos de clausura, por donde las monjas venden las pastas, me atendió un policía y le pregunté por su compañero Christian, que era el garda que había venido al hostel. Me dijo que en ese momento no estaba y me facilitó un recorte de papel recién arrancado con un email al que podía mandar la información nueva de las localizaciones.

Hacía un día de perros y, tras el paso por comisaría volví a la habitación de Airbnb que había alquilado. Después del robo dejé el hostel. En mi nueva casa ordené toda la información relativa al suceso en una presentación de Power Point para facilitarles el trabajo y se la envié por email a la dirección del recorte. Nada más pulsar el botón de enviar me llegó una notificación al correo diciendo que la dirección de email a la que había mandado la información no existía…

Al día siguiente volví a caminar varios kilómetros para llegar a la comisaría. Pregunté por Christian o por el hombre que me había atendido ayer. Ninguno de los dos estaba, a pesar de que acababa de ver entrar a Christian unos minutos antes… Esto es un clásico. Siempre que alguien pregunta por un garda en concreto, ese garda no está en ese preciso instante. Y no me pasa sólo a mi, otras personas a las que le he comentado el incidente también les ha sucedido.

En esta ocasión me atendió un policía bastante amable. Los otros apenas se habían interesado por lo mío y éste, al menos, fingía que sí. Me dijo que ellos no iban a poder hacer absolutamente nada si el ladrón estaba ya en Rumanía, pero que si quería que les mandase la información por email. Y me facilitó un nuevo email en otro recorte cutre de papel. Antes de irme de allí envié la información con mi móvil, no fuera que volvieran a darme otra cuenta de correo inexistente y me tocara otro paseo con lluvia por Dublín.

Unos días más tarde recibí una llamada por teléfono de un garda que me confirmaba que no iban a hacer nada a pesar de tenerlo todo. Que no iban a dar parte a la Interpol.

¿Para qué sirve la policía cuando no está al servicio de los ciudadanos?

La Interpol es una policía europea que actúa a petición de la policía de un país concreto, dando parte a otro país de un hecho delictivo, para que la policía de otro país actúe. Pero para qué la queremos si en su página web te dicen que si quieres denunciar algo tienes que hacerlo a través de la policía del país en el que estás. No te puedes poner en contacto con la Interpol directamente.

Unos días más tarde me llegó una carta con la denuncia. Los datos estaban mal tomados, pero supongo que es normal si son apuntados con desgana en una pequeña libreta con anillas, como las que usan los camareros para las comandas.

No volví a tener noticias de la garda. Ni de mi ordenador, al que le di la orden de bloquearse y borrar todo su contenido.

Guns and Riders: El videojuego robado

Pantalla inicial del Guns & Riders para iOS

Contada la historia del robo, sólo me queda utilizar estas últimas palabras para rendir un pequeño homenaje al videojuego que iba a publicar. Tengo el binario casi acabado en mi teléfono móvil, así que al menos puedo jugar unas partidas. También tenía un par de aplicaciones de realidad aumentada empezadas, pero estaban en una etapa relativamente inicial.

El Guns & Riders para iOS es una versión que hice de un juego que mi amigo Kanfor, también redactor de Pixfans.com, publicó en HTML5 y para Game Boy. La versión de Game Boy, por si a alguien le interesa, ¡está disponible en cartucho!.

Mi versión del Guns & Riders tiene una pantalla de créditos en la que quería meterle un huevo de pascua. Al entrar salen dos carteles de “se busca” con los iconos de Kanfor y mío. También hay una baraja de cartas que si se voltean muestran la Mano del Muerto, dos ochos y dos ases. Me quedaba por programar un contador para que, girando un ocho 20 veces, se desactivase la publicidad sin pagar y las cartas se volviesen 4 ases. ¿Chulo, no?

Final

He escrito este artículo contando esta experiencia para expresar mi frustración y pasar página del incidente. Es algo que tenía pendiente de contar unas semanas atrás pero que siempre acababa posponiendo. También me alegro de estar bien, haber conseguido trabajo en Irlanda y de que lo único que haya perdido hayan sido objetos y tiempo. Hay cosas más importantes. ¿Quién sabe qué me hubiera pasado si me llego a ir a tomar unas pintas con este indeseable?

Me he propuesto también volver a hacer algunas aplicaciones que tenía a medias, especialmente este Guns & Riders, de una forma que el resultado final sea mejor que el que iba a tener.

iKima, mi primer proyecto en Cellix

Por otro lado, la experiencia de vivir fuera a veces es dura, pero merece la pena salir de la zona de confort. He conocido a bastante gente maja y tengo un trabajo interesante en Cellix Ltd., una empresa biotecnológica, realizando apps para controlar dispositivos que se usan en experimentos. También llevo sin salir 4 días de casa por culpa de la nieve. Menos mal que mañana empezará a llover.

vía PixFans

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