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Horizon Zero Dawn: la Tierra ya no nos pertenece | Evolution Games

VideoShock

Date 29th Mar 2017   Comments No Comments »

Marzo ha sido un mes de lanzamientos sonados -Mass Effect Andromeda, Breath of the Wild, Nintendo Switch- que prometían dejar el listón muy alto en la industria. Horizon Zero Dawn no ha querido ser menos. El último proyecto de Guerrilla nos conquistó mostrándonos un juego capaz de mezclar algunas de las cosas más suculentas del mundo de los videojuegos: un mundo abierto post-apocalípctico dominado por la naturaleza y plagado de bestias robóticas semejantes a los animales y dinosaurios que antaño poblaron nuestro planeta y a la que ahora les debemos dar caza.

Las reticencias no tardaron en llegar, como ocurre en la mayoría de lanzamientos recientes, y es que los chascos que los jugadores nos hemos llevado son varios. Horizon podía ser otro de esos juegos que nos hace alargar una mano temblorosa hacia la cartera tras ver su trailer para luego partirnos el corazón al no ser lo que nos habían prometido. Su parecido, también, a la idea de Ninja Theory en 2010 con Enslaved: Odyssey to the West que acabó por no calar entre los jugadores parecía empujarlo un poquito contra el precipicio. Afortunadamente, no hay nada que lamentar además de los ocasionales bugs que nos puedan importunar a lo largo de la partida.

Horizon Zero Dawn llega con un mundo abierto en el que no tenemos esa sensación de agobio ante la inmensidad del mapa. El ritmo de las misiones, los coleccionables y nuestra propia inquietud nos harán avanzar progresivamente y sin querer dejarnos un solo pedacito de terreno por pisar. Para los que no podemos dejarnos ni una misión por el camino, la amplitud del mundo explorable de Horizon se nos puede llegar a quedar corta; aunque si le echamos un vistazo al reloj después de distraernos un rato localizando observatorios, derribando manadas de máquinas y batiendo marcas en los terrenos de caza descubriremos que lo que verdaderamente ocurre es que han pasado cinco horas y nos encanta. Dispersos a lo largo de todo el mapa encontraremos marcadas zonas en las que descubrir todo el lore escondido en vasijas, los anteriormente mencionados observatorios y flores metálicas; aunque con las grabaciones, que no aparecen señaladas, nos tendremos que servir de la ayuda de nuestro Foco, un curioso aplique que nos acompaña durante toda nuestra aventura y permite escanear zonas, enemigos e incluso comunicarnos. Estos relatos, experiencias personales desde los diferentes “bandos”, en ocasiones nos harán encoger el corazón ante el verdadero horror que se desató largo tiempo atrás.

Las misiones secundarias se dividen esta vez por zonas y tema, y así como inevitablemente algunas nos harán pensar si el anillo perdido en las tripas de aquel monstruo de este señor al que acabamos de conocer es lo suficientemente importante como para desviarnos de nuestro objetivo, la mayoría será uno de los medios a través de los cuales conoceremos cómo funciona la Tierra actualmente y las características de las tribus que ahora pueblan nuestro planeta modestamente ante la constante amenaza de las máquinas, muy superiores en número, fuerza y tamaño, que dominan ahora el panorama tras un terrible suceso desconocido producido hace muchísimos años y que por poco lleva a la raza humana a la extinción.

Guerrilla ha diseñado su último título de tal forma que nuestra interacción con todo nuestro entorno es constante. Si queremos tener suficiente munición y pociones con las que restaurar nuestra salud o aumentar nuestra resistencia ante diferentes elementos (fuego, hielo, electricidad, corrupción) deberemos acercarnos a alguna fuente de agua, pues las ramas y las plantas medicinales son más abundantes, o subir a las partes altas de las montañas, donde las raíces elementales tienen mayor presencia. La forma en la que podemos abordar cada enfrentamiento, tanto con máquinas como con seres humanos, en Horizon Zero Dawn se adapta completamente al gusto del jugador. La variedad de armas, el terreno y las características de cada enemigo deja a nuestro alcance un abanico de posibilidades y diferentes formas de proceder: podemos derribar con el Lanzacuerdas a un Avempestad -que para quien no tenga el gusto de haberse topado con él es un ave de tamaño y fuerza considerables- y abatirlo desde el suelo, tratar de congelarlo o quemarlo con bombas lanzadas con la Honda o recurrir a nuestra mejor puntería e ir destruyendo sus zonas más vulnerables hasta acabar con él. Si además queremos hacernos con mejores armas, atuendos o mejorar nuestra “mochila” tendremos que ir más de una vez de caza tanto de máquinas como de animales comunes, pues solo ellos nos proporcionarán los diferentes componentes y esquirlas que los mercaderes aceptarán como intercambio. Incluso si jugamos siguiendo el hilo principal de la aventura, la historia y el propio juego nos va a recordar que estamos en un mundo complejo y vivo y que, para sobrevivir, vamos a necesitar de su ayuda.

El universo de Horizon ha sido construído con mucho más detalle del que pueda aparentar en un primer momento. A la hora de desarrollar un mundo abierto es complicado no acabar reciclando partes del mapa e incluso NPC, aunque sean del mismo clan o raza. Guerrilla ha conseguido, no solo que como jugadores distingamos a simple vista a qué tribu pertenece nuestro interlocutor, sino que su cara no nos recuerde a la de alguno de los personajes con los que nos hayamos cruzado ya. Los Carja, los Banuk, los Nora; cada uno de ellos tiene unos territorios, una historia, unas tradiciones y mejor o peor relación con el resto de grupos. La relación con las máquinas no se basa solo en el conflicto ocasional que nosotros, como protagonistas, podamos encontrar al toparnos con alguna manada o depredadores solitarios. No es raro encontrarse por sorpresa con un grupo de valientes o exploradores tratando de apañárselas con alguna bestia robótica entre los árboles -y desde luego no rechazan nuestra ayuda si nos prestamos a ello- o la tierna relación entre unas máquinas y otras, como los Vigías que custodian la seguridad de los rebaños de Pastadores y Cangrejos.

Horizon ha alcanzado ser el juego de mundo abierto que queremos jugar como una aventura o un plataformas: horas y horas sin parar. Además, la dificultad consigue estar presente independientemente de si decidimos seguir la línea argumental principal o llegamos al final del juego con el máximo nivel. Un gran número de las máquinas más molestas nos esperarán al final de la historia para hacernos pasarlo mal. Es un juego que se disfruta tanto en la acción como el diálogo; se tienen ganas de cazar, de retarse a uno mismo, la variedad de personalidades en los personajes principales y la carismática Aloy nos brindarán conversaciones que merece la pena oír. Y no solo en la jugabilidad, Horizon nos conquista también por los ojos -hay amaneceres que no se verían tan espectaculares ni en la vida real- con paisajes de todo tipo que guardan una belleza propia y cambian por completo bajo los efectos de la meteorología y los cambios de luz a lo largo de los días, o el magnífico diseño de las máquinas en el que se aprecia un exhaustivo trabajo de documentación por parte del equipo. Guerrilla nos propone una incógnita existencial propia que necesitamos desvelar, pero que acabará por ser un misterio unido también a toda la humanidad actual que debemos comprender para no cometer un segundo error.



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vía VideoShock

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